¿Por qué no para?
¿Por que no deja ni dejo de observarle?
Seguimos con la mirada trincada a la orilla de esta nube que no separa ni fragmenta más que una sola realidad. Dicha realidad se ve mejor desde lejos, desde el fondo de mi habitación, misma habitación que es capullo, meiosis y mitosis de una extraña historia que parece dividirse y duplicarse en cientos de símiles versiones de su sonrisa, de las caricias escondidas en un falso velo de distancia auto-gestionada por una razón que trata de no serlo.
La busque desde el primer indicio de luz y sombra,
Esta ambigüedad que en su seno me acoge,
Pide más que una triste ruptura,
Un amable saludo que con la realidad rompe,
Finge no ser otro que aquel nuevo punto de partida,
Si tomo en cuenta a ese que de tu sueño bebe,
Que camina buscando un rostro familiar para emprender una sutil huida,
En alguna vía o rincón de la urbe he de sentarme a sentirle recordada,
Atribuirle alguna dicha y desdicha sollozante,
Solo venceré mi mirada por solo este instante.
La luna se volvió a ocultar, no queda mas que una despedida repentina, una ruptura estética que no es mas que un pretexto inverosímil de la estupidez y el orgullo supuestamente innato del hombre …