viernes, 18 de junio de 2010

Faldas con la capacidad de persuadir a la

gélida caricia de la noche.

Horas vagabundas que no están formadas por segundos.

Tus manos que censuran mis reflejos,

Y vaya cosa seria con nuestros besos.

Se extraña el simple hecho de extrañar, de vagar en sueños con usted.

Prismas pragmáticos en parcelas que persuaden el pensamiento.

Y desde aquí diviso las manos que me brindan caricias en sueños.

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