Alguna vez soñé que te quedabas a dormir,
mas bien te quedabas dormida,
yo me levantaba del sofá-cama ,
te veía,
me perdía unos instantes,
te cobijaba, un beso en la frente,
prendía un cigarro y ponía el café,
y de pronto empezaba a escribir hasta el día en que despertaras.
Mil y unos cuantos cientos de versos inspiraba tu reparación tranquila y tu afable sonrisa
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