martes, 26 de octubre de 2010

Reporte

No tengo nada que reportar. No es una carencia de sucesos si no un a oclusión de los mismos.Me refiero a cuando uno entre cierra los ojos para no ver el horrible panorama que esta en el anverso de tus retinas.


Esa praxis que con tanto esmero ejerces,

que sin vehemencia alguna pretende de ser ave,

eleva su vuelo y sagaz deserción,

hacia la senil reminiscencia de sus alas,

pululando en una supuesta discreción,

dejando al borde nada mas que lagrimas.



Encontré en un bolsillo una historia supuestamente enterrada,

perdone si no pude contener la carcajada,

pero he de acatar el nuevo dogma,

el cual se desvanece entre palabras y acciones sin hilo alguno de congruencia,

¿Sería capaz de mover un muro con tan solo decirlo?...

jueves, 21 de octubre de 2010

No hay luna como la de Octubre

Te he mirado fijamente en los últimos instantes,

Veo en ti esa veta de fugaz reacción que en algún otro tiempo las risas trincó,

Hoy durante esta octava luna,

Recuerdo el olor de cada risa y de ninguna,

Frente al ordenador en el que a la anterioridad me remitió,

Un despertar tardío y un par de calmantes,

Pretenciosa fuga de épicas proporciones.


Ven, te invito a vernos en un reflejo inexistente,

Juntos como el ying y el yang,

Sin mezclarnos y sin negarnos,

Me gustaría sentir

Lo que sea, pero en verdad sentir

Sentir con claridad,

Como sabiendo que efectivamente yaceré bajo la luna cada mes.




Me confieso y me acepto poco útil ante tus memorias,

Me despido en Octubre, dejando atrás, todas sus lunas …

martes, 5 de octubre de 2010

Segunda noche

Critiquémonos un solo un instante sin afán de juzgarlo o juzgarme ya que después de todo lo que he de ver mal en otra persona no es mas que un reflejo distante de lo que se encuentra inerte de menor o mayor manera dentro de mi.

En algún punto donde la razón oscila entre la locura innata del hombre

llega su sombra lejana plagada de una aroma flagelante

¿Cuan arisca ha de llegar a ser una discusión?

basta con delegarle aquella responsabilidad a una gran botella aunada a la
destrucción

sentarse a dilatar uno a uno los vasos sanguíneos

sentir ese mareo incompetentemente incomodo para algunos

no quiero volver a ser ese humo de cigarrillo que perfectamente logrado

no quiero ser un aro mas esparciéndose a la lejanía

quiero permanecer inmóvil,

intacto,

inherente a tu voz que reclama palabras nunca antes escritas

y ser ese respiro que la cabeza pide al verte asomada por la ventana…