Te he mirado fijamente en los últimos instantes,
Veo en ti esa veta de fugaz reacción que en algún otro tiempo las risas trincó,
Hoy durante esta octava luna,
Recuerdo el olor de cada risa y de ninguna,
Frente al ordenador en el que a la anterioridad me remitió,
Un despertar tardío y un par de calmantes,
Pretenciosa fuga de épicas proporciones.
Ven, te invito a vernos en un reflejo inexistente,
Juntos como el ying y el yang,
Sin mezclarnos y sin negarnos,
Me gustaría sentir
Lo que sea, pero en verdad sentir
Sentir con claridad,
Como sabiendo que efectivamente yaceré bajo la luna cada mes.
Me confieso y me acepto poco útil ante tus memorias,
Me despido en Octubre, dejando atrás, todas sus lunas …
Aunque no tuviero el antecedente de que es de vos, pensaría en ti en automático al leerlo.
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